jueves, 30 de octubre de 2014

A-42

El ceño fruncido, circulo a velocidad constante
la mirada como perdida o acostumbrada, en lo alto el sol,
incontables líneas discontinuas, las manos
fijas, con firmeza en el volante.

Tarde o temprano terminaré adelantando a ese camión,
me digo, que en más de una ocasión me la jugó
y estuvo a punto de matarme, también a mí,
-hijo de puta, pienso- miro fijo el retrovisor.

En la radio suena una canción, fm 98.5,
Sympathy for the devil, The Rolling Stones,
sonrío con un gesto hueco y cambio de marcha,
no, no es que lleve prisa, pero tampoco ha sido
mi mejor día, hubiera preferido, tal vez, cualquier otro,
ya sé, no es a mí a quien corresponde elegir ciertos asuntos,
bastante suerte tengo con poder cambiar de emisora, imagino.

Ya casi estamos llegando, a veces pienso,
si no fuera por estos paisajes
no sabría a dónde, se recorta al fondo
una antigua ciudad, y seguro
me habría perdido en más de una ocasión,
se me empaña el cristal,

                                       o tal vez sea yo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada