jueves, 4 de septiembre de 2014

Ojalá...

Ojalá

Ojalá yo tuviera una casa 
donde poder descansar después de una jornada de trabajo,
y donde mis hijos pudieran jugar a la pelota y pintar colores por las paredes, 
y donde hubiera un sillón para sentarme a contarles cuentos
significaría eso que ya no duermen en el suelo, significaría eso que ya no pasan frío,
 y que alguien les cuenta un cuento.


Ojalá yo tuviera una casa
donde poder comer un plato de lentejas y un trozo de queso,
donde poder abrazarte debajo de las sábanas
significaría eso que ya no nos separan dos mil kilómetros de distancia, 
significaría eso que no tendré que esperar otros tres años para verte.


Ojalá yo tuviera una casa

con dos ventanas, una para que entrara un rayo de luz por las mañanas, y otra 
para poder ver la luna mientras te espero despierto cada noche a que vuelvas de tu trabajo,
significaría eso que tienes trabajo, 
y que tenemos una casa con dos ventanas.


Ojalá yo tuviera una casa
para que alguien viniera a tomar café
y me explicara porque yo no tengo una casa, ni dos ventanas, ni una cama, ni un trabajo, 
ni un plato de lentejas, ni un sillón donde poder contar cuentos,
                                                 y por qué estamos tú y yo a dos mil kilómetros de distancia.


Ojalá todo el mundo tuviera una casa...

(Art. 47 Constitución Española)
(Art. 25.1 Dec.Univ.Derechos Humanos)

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